domingo, 23 de febrero de 2014

Extractos imaginarios- Confesiones

No eh tenido tiempo para nada, me eh pasado la mañana ignorando que se acerca el medio día y vida vamos a partir(nos).
Me temo que te vas a esfumar si te suelto por las piernas, que desvaneces de a poquito en el café, en los besitos chiquitos entre el desayuno, en el buenos días negra, en el tengo las frías nalgas, y los fríos pies y la fría nariz y como todo el frío día, y vos y yo, y no hay dos.
Tomaremos de nuevo la ruta aislada, que lleva al punto de las 2.5 horas de distancia. ¡La distancia!  
Ven a los diez minutos o mejor no vuelvas.

http://www.youtube.com/watch?v=TeqSHFfOmRs

miércoles, 19 de febrero de 2014

Extractos imaginarios: 4. Partir

La mañana nos abrazó desnudos cuerpo a cuerpo.
El frío del día se colaba dulcemente por las rendijas de las ventanas de madera, junto con los rayos de sol.
Te miré, y tenías el rostro perdido en el placer del sueño y me dieron ganas de quedarme en ese instante.
Vos, en la profundidad, te acercaste a saludarme con tu sexo, y entonces lo tome para darle los buenos días y me subí a él, dejé que se deslizara suavemente hacia dentro, y empece a moverme, lo hice lentamente. De tu boca dormida surgió un pequeño suspiro de placer y abriste los ojos.
Me miraste como si se te hubieran tragado la lengua  los ratones, y fue entonces cuando al oído te susurre, quiero que te quedes adentro para siempre.

Sonreíste tomándome por la espalda, apretándome fuerte, apretándolo fuerte, gemí, y me tape rápidamente la boca, para no despertar a los vecinos.
En un movimiento brusco estabas sentado frente a mí, sin soltarme, sin dejarlo fuera, y dijiste suavecito que "para siempre es demasiad tiempo" mirándome a los ojos, me pareció que te veía el alma gato, y para entonces ya estabas besándome de las orejas al cuello con el desespero del final, sin parar ni un solo segundo de moverte a mi ritmo.

Suspiré, lo hice fuerte, y el suspiro se convirtió en una constante que parecía la falta del aire, y lo hice profundo, en secuencia continua. Halaste de mi pelo, mordiste  mis pechos, besaste los lunares pares chiquitos del seno izquierdo. Como perdido, me dejaste caer a la cama, y entonces tocaron la puerta  fuerte, se hacía tarde y el bus estaba por partir.


lunes, 10 de febrero de 2014

Extractos imaginarios. 3. Fuera de foco

3. Fuera de foco

La habitación quedaba justo al frente del parque principal, en toda una esquina. Tenía un balconcito pequeñito de madera que contaba con una mesita y dos sillas para recibir el paisaje, y a vos.

En la noche después del baño, me sorprendí encontrándote sentado en la mesita del balcón, con dos vasos, de esos que quedan de los frascos de mermelada y una botella de vino.

Decidimos quedarnos esa noche y hablar, no nos volveríamos a ver luego del mañana; pediste que cantara y lo hice, sin saber que la canción que te canté aquella noche, me calaría tan fuerte más adelante con la distancia.


Mareado, muchos vasos después, te quedaste en silencio un largo rato sin quitarme la mirada. Mirándome como magia, dijiste que en ese momento, todo para vos estaba borroso excepto yo, que te agudizaba el alma.


domingo, 2 de febrero de 2014

Extractos imaginarios: 2. De safarí

video


Extractos imaginarios

2. ¿De Safari?

No sonó a las 5 el reloj, ¿te acordás?, el bus partía a las 6 am, y yo logre despertarme a las 5:30. Aún no logro recordar cómo fue eso de tomar las maletas, recoger la ropa tirada en el piso y correr por toda la avenida para detenerlo.

Era tan pequeñito el auto.

Al detenerse subimos rápidamente y con la tranquilidad echa suspiro nos sentamos. Todavía era de noche, así que mientras vos intentabas dormir en el viaje que comenzaba por aquella carretera destapada, yo, me dispuse a disfrutar de la forma en la cual la luz se iba tomando el día.

De safari, te dije, y entonces sonreíste un poco con los ojos entre abiertos. Imaginé que debía ser así, tanto rosa en un amanecer que parecía ser tarde, atravesando enorme praderas que solo podía alcanzar con mi vista a lo lejos de aquella ventana.

Despertaste entonces justo cuando estaba intentando tomar con mis manos la brisa de aquella mañana.

¿Qué estas cogiendo? –Dijiste-
El aire. –Respondí- Mientras te sonreía.